Biblia Platense (Straubinger)
Salmos 139
1Al maestro de coro. Salmo de David. 2Líbrame, Yahvé, del hombre malo; defiéndeme del hombre violento, 3de esos que en su corazón maquinan cosas perversas, que provocan contiendas cada día; 4afilan su lengua como la serpiente, tienen veneno de áspid bajo sus labios. 5Sálvame, Yahvé, de las manos del inicuo, guárdame del impío, de los que intentan hacerme caer. 6Los soberbios me esconden lazos, y tienen mallas como red; me colocan trampas junto al camino. 7Yo digo a Yahvé: Tú eres mi Dios; escucha, Yahvé, la voz de mi súplica. 8Señor Yahvé, poderoso auxilio mío, Tú cubres mi cabeza en el día de la batalla. 9No satisfagas, Yahvé, los deseos del inicuo, ni cumplas sus designios. 10No levanten cabeza los que me asedian; caiga sobre ellos la malicia de sus lenguas. 11Lluevan sobre ellos carbones encendidos, precipítalos en abismos, para no levantarse más. 12El hombre de mala lengua no durará en la tierra; los infortunios caerán de golpe sobre el violento. 13Sé que Yahvé tomará la defensa del desvalido, hará justicia a los pobres. 14Ciertamente los justos celebrarán tu Nombre; los rectos habitarán en tu presencia.