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Biblia Platense (Straubinger)

Salmos 16

1Oración de David. Escucha, oh Yahvé, una justa demanda; atiende a mi clamor; oye mi plegaria, que no brota de labios hipócritas. 2Que mi sentencia venga de Ti; tus ojos ven lo que es recto. 3Si escrutas mi corazón, si me visitas en la noche, si me pruebas por el fuego, no encontrarás malicia en mí. 4Que jamás mi boca se exceda a la manera de los hombres. Ateniéndome a las palabras de tus labios, he guardado los caminos de la Ley. 5Firmemente se adhirieron mis pasos a tus senderos, y mis pies no han titubeado. 6Te invoco, oh Dios, porque sé que Tú responderás; inclina a mi tu oído, y oye mis palabras. 7Ostenta tu maravillosa misericordia, oh Salvador de los que se refugian en tu diestra, contra tus enemigos. 8Cuídame como a la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas 9de la vista de los impíos que me hacen violencia, de los enemigos furiosos que me rodean. 10Han cerrado con grasa su corazón; por su boca habla la arrogancia. 11Ahora me rodean espiando, con la mira de echarme por tierra, 12cual león ávido de presa, como cachorro que asecha en su guarida. 13Levántate, Yahvé, hazle frente y derríbalo, líbrame del perverso con tu espada; 14y con tu mano, oh Yahvé, líbrame de estos hombres del siglo, cuya porción es esta vida, y cuyo vientre Tú llenas con tus dádivas; quedan hartos sus hijos, y dejan sobrante a los nietos. 15Yo, empero, con la justicia tuya llegaré a ver tu rostro; me saciaré al despertarme, con tu gloria.

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