Biblia Platense (Straubinger)
Salmos 37
1Salmo de David. Para recuerdo. 2Yahvé, no me arguyas en tu ira, ni me castigues en tu furor. 3Mira que tengo clavadas tus flechas, y tu mano ha caído sobre mí. 4A causa de tu indignación no hay en mi carne parte sana, ni un hueso tengo intacto, por culpa de mi pecado. 5Es que mis iniquidades pasan sobre mi cabeza, me aplasta el peso de su carga. 6Mis llagas hieden y supuran, por culpa de mi insensatez. 7Inclinado, encorvado hasta el extremo, en mi tristeza ando todo el día sin rumbo; 8mis entrañas se abrasan de dolor, no queda nada sano en mi cuerpo. 9Languidezco abrumado; los gemidos de mi corazón me hacen rugir. 10Señor, a tu vista están todos mis suspiros, y mis gemidos no se te ocultan. 11Palpita fuertemente mi corazón; las fuerzas me abandonan, y aún me falta la luz de mis ojos. 12Mis amigos y compañeros se han apartado de mis llagas, y mis allegados se mantienen, a distancia. 13Me tienden lazos los que atentan contra mi vida; los que buscan mi perdición hablan de amenazas y forman todo el día designios aviesos. 14Yo entretanto, como sordo, no escucho; y soy como mudo que no abre sus labios. 15Me he hecho semejante a un hombre que no oye y que no tiene respuesta en su boca; 16porque confío en Ti, oh Yahvé, Tú responderás, Señor Dios mío. 17Yo he dicho en efecto: “No se alegren a costa mía, y no se ensoberbezcan contra mí al vacilar mi pie.” 18Pues me encuentro a punto de caer, y tengo siempre delante mi flaqueza, 19dado que confieso mi culpa y estoy lleno de turbación por mi delito; 20en tanto que son poderosos los que injustamente me hacen guerra, y muchos los que me odian sin causa. 21Y los que devuelven mal por bien me hostilizan, porque me empeño en lo bueno. 22No me abandones, oh Yahvé; Dios mío, no quieras estar lejos de mí. 23Apresúrate a socorrerme, Yahvé, salvación mía.