Biblia Platense (Straubinger)
Salmos 62
1Salmo de David. Mientras vagaba por el desierto de Judá. 2Oh Dios, Tú eres el Dios mío, a Ti te busco ansioso; mi alma tiene sed de Ti, y mi carne sin Ti languidece, como (esta) tierra árida y yerma, falta de agua. 3Así vuelvo mis ojos hacia Ti en el santuario, para contemplar tu poder y tu gloria; 4porque tu gracia vale más que la vida, por eso mis labios te alabarán. 5Así te bendeciré toda mi vida y hacia tu Nombre levantaré mis manos. 6Mi alma quedará saciada como de médula y gordura, y mi boca te celebrará con labios de exultación, 7cada vez que me acuerde de Ti en mi lecho y en mis insomnios medite sobre Ti; 8porque en verdad Tú te hiciste mi amparo, y a la sombra de tus alas me siento feliz. 9Si mi alma se adhiere a Ti, tu diestra me sustenta. 10Los que quieren quitarme la vida caerán en lo profundo de la tierra. 11Serán entregados al poder de la espada, y formarán la porción de los chacales, 12en tanto que el rey se alegrará en Dios y se gloriará todo el que jura por Él; pues será cerrada la boca a los que hablan iniquidad.