Biblia Platense (Straubinger)
Salmos 68
1Al maestro de coro. Por el tono de “Los lirios”. De David. 2¡Sálvame, oh Dios! porque las aguas me han llegado al cuello. 3Estoy sumergido en lo hondo del fango, y no hay donde hacer pie; he caído en aguas profundas y me arrastra la corriente. 4Me he cansado de llamar, mi garganta ha enronquecido, han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios. 5Más que los cabellos de mi cabeza son los que sin causa me odian. Son demasiado poderosos para mis fuerzas los que injustamente me hostilizan, y tengo que devolver lo que no he robado. 6Tú, oh Dios, conoces mi insensatez y mis pecados no te están ocultos. 7No sean confundidos por mi causa los que esperan en Ti, oh Señor, Yahvé de los ejércitos. Que no se avergüencen de mí quienes te buscan, oh Dios de Israel. 8Es por tu causa si he sufrido oprobio y mi rostro se ha cubierto de confusión. 9He venido a ser un extraño para mis hermanos; los hijos de mi madre no me conocen, 10porque me devora el celo de tu casa, y los baldones de los que te ultrajan cayeron sobre mí. 11Me afligí con ayuno, y se me convirtió en vituperio. 12Me vestí de cilicio, y vine a ser la fábula de ellos. 13Murmuran contra mí los que se sientan a la puerta, y los bebedores me hacen coplas. 14Mas yo dirijo a Ti mi oración, oh Yahvé, en tiempo favorable, oh Dios, escúchame según la grandeza de tu bondad, según la fidelidad de tu socorro. 15Sácame del lodo, no sea que me sumerja. Líbrame de los que me odian y de la hondura de las aguas. 16No me arrastre la corriente de las aguas, ni me trague el abismo, ni el pozo cierre sobre mí su boca. 17Escúchame, Yahvé, porque tu gracia es benigna; mírame con la abundancia de tu misericordia; 18no escondas tu rostro a tu siervo, escúchame pronto porque estoy en angustias. 19Acércate a mi alma y rescátala; por causa de mis enemigos, líbrame. 20Bien conoces Tú mi afrenta, mi confusión y mi ignominia; a tu vista están todos los que me atribulan. 21El oprobio me ha quebrantado el corazón y titubeo; esperé que alguien se compadeciera de mí, y no lo hubo; y que alguno me consolara, mas no le hallé. 22Por comida me ofrecieron hiel; y para mi sed me dieron a beber vinagre. 23Conviértaseles su mesa en lazo y su holocausto en tropiezo. 24Obscurézcanse sus ojos para que no vean; y encorva siempre sus espaldas. 25Vierte sobre ellos tu indignación, y alcánceles el ardor de tu ira. 26Devastada quede su casa, y no haya quien habite en sus tiendas. 27Por cuanto persiguieron a aquel que Tú heriste, aumentaron el dolor de aquel que Tú llagaste. 28Añádeles iniquidad a su iniquidad, y no acierten con tu justicia. 29Sean borrados del libro de la vida, y no estén escritos con los justos. 30Yo soy miserable y doliente, mas tu auxilio, oh Dios, me defenderá. 31Alabaré el nombre de Dios en un cántico, le ensalzaré en un himno de gratitud; 32y agradará a Yahvé más que un toro, más que un novillo con sus cuernos y pezuñas. 33Vedlo, oh humildes, y alegraos, y reviva el corazón de los que buscáis a Dios. 34Porque Yahvé escucha a los pobres, y no desprecia a sus cautivos. 35Alábenlo los cielos y la tierra, los mares y cuanto en ellos se mueve. 36Porque Dios salvará a Sión, y reedificará las ciudades de Judá; y habitarán allí, y tomarán posesión de ella. 37La heredarán los descendientes de sus siervos, y morarán en ella los que aman su Nombre.