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Biblia Platense (Straubinger)

Salmos 51

1Al maestro de coro. Maskil de David. 2Cuando Doeg, el idumeo, fue a decir a Saúl: “David ha entrado en la casa de Aquimelec.” 3¿Cómo haces alarde de maldad, oh prepotente, contra el justo? ¡En todo tiempo hay Dios! 4Tu lengua, maquinando ruinas, es como afilada navaja, oh artífice del dolo. 5Prefieres el mal al bien y la falsedad al lenguaje sincero. 6Amas todas las palabras que hieren, lengua pérfida. 7Por eso Dios te destruirá; te quitará de en medio para siempre; te arrojará de tu tienda y te arrancará de la tierra de los vivientes. 8Al ver esto los justos temerán, y se reirán (diciendo): 9“He aquí el hombre que no hizo de Dios su baluarte, sino que confió en la multitud de sus riquezas y llegó a ser poderoso por sus crímenes.” 10Mas yo, como olivo lozano en la casa de Dios, confío en la bondad divina para siempre. 11Por los siglos te alabaré porque obraste, y proclamaré tu Nombre porque es bueno, a la vista de tus santos.

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