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Biblia Platense (Straubinger)

Salmos 56

1Al maestro de coro. Por el tono de “No destruyas”. De David. Miktam. Cuando huyendo de Saúl, se refugió en una cueva. 2Ten piedad de mí, oh Dios, ten piedad de mí, ya que a Ti se acoge mi alma. A la sombra de tus alas me refugio hasta que pase la calamidad. 3Clamo al Dios Altísimo, al Dios que es mi bienhechor. 4Quiera El enviar del cielo a quien me salve; entregue al oprobio a quienes me persiguen; mande Dios su misericordia y su fidelidad. 5Yazgo en medio de leones, que devoran con avidez a los hijos de los hombres. Sus dientes son lanzas y saetas; y su lengua, cortante espada. 6Muéstrate excelso, oh Dios, sobre los cielos; brille tu gloria sobre toda la tierra. 7Tendieron una red a mis pasos, deprimieron mi alma; habían cavado una fosa delante de mí; han caído en ella. 8Mi corazón está pronto, oh Dios; firme está mi corazón; quiero cantar y entonar salmos. 9Despierta, oh alma mía; salterio y cítara despertaos; despertaré a la aurora. 10Te alabaré, Señor, entre los pueblos, te cantaré himnos entre las naciones. 11Porque tu misericordia es grande hasta el cielo, y tu fidelidad, hasta las nubes. 12Muéstrate excelso, oh Dios, sobre los cielos; brille tu gloria sobre toda la tierra.

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