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Biblia Platense (Straubinger)

Salmos 55

1Al maestro de coro. Por el tono “Paloma silenciosa de la lejanía”. De David. Miktam. Cuando lo prendieron los filisteos en Qat. 2Apiádate de mí, oh Dios, porque el hombre me pisotea, me oprime con su ataque incesante. 3Todo el día tratan mis enemigos de devorarme, y son muchos los que me combaten... Oh Altísimo, 4el día en que me invada el temor, confiaré en Ti. 5Me gloriaré en la promesa de Dios, confiado en Dios no temo. ¿Qué podrá contra mí un hombre de carne? 6Siempre toman a mal mis palabras, todos sus pensamientos son para mi daño. 7Se conjuran, ponen asechanzas, observan mis pasos, buscando cómo quitarme la vida. 8Devuélveles otro tanto por su iniquidad; oh Dios, abate los pueblos en tu ira. 9Tú cuentas los pasos de mi vida errante; recoges mis lágrimas en tu redoma. ¿No están acaso escritos en tu libro? 10Así pues mis enemigos retrocederán; cada vez que apelo a Ti conozco que Dios está conmigo. 11Me gloriaré en la promesa de Dios, 12confiado en Dios no temo. ¿Qué podrá contra mí un hombre de carne? 13Te debo, oh Dios, los votos que te hice; te ofreceré sacrificios de alabanza. Pues Tú has librado mi vida de la muerte, y mis pies de la caída, para que ande yo ante la faz de Dios en la luz de los vivientes.

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