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Biblia Platense (Straubinger)

Salmos 90

1Tú que te abrigas en el retiro del Altísimo, y descansas a la sombra del Omnipotente, 2di a Yahvé: “¡Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío!” 3Porque Él te librará del lazo de los cazadores y de la peste mortífera. 4Con sus plumas te cubrirá, y tendrás refugio bajo sus alas; su fidelidad es escudo y broquel. 5No temerás los terrores de la noche, ni las saetas disparadas de día, 6ni la pestilencia que vaga en las tinieblas, ni el estrago que en pleno día devasta. 7Aunque mil caigan junto a ti y diez mil a tu diestra, tú no serás alcanzado. 8Antes bien, con tus propios ojos contemplarás, y verás la retribución de los pecadores. 9Pues dijiste a Yahvé: “Tú eres mi refugio”, hiciste del Altísimo tu defensa. 10No te llegará el mal ni plaga alguna se aproximará a tu tienda. 11Pues Él te ha encomendado a sus ángeles, para que te guarden en todos tus caminos. 12Ellos te llevarán en sus manos, no sea que lastimes tu pie contra una piedra. 13Caminarás sobre el áspid y el basilisco; hollarás al león y al dragón. 14“Por cuanto él se entregó a Mí, Yo lo preservaré; lo pondré en alto porque conoció mi Nombre. 15Me invocará, y le escucharé; estaré con él en la tribulación, lo sacaré y lo honraré. 16Lo saciaré de larga vida, y le haré ver mi salvación.”

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