Saltar al contenido principal

Biblia Platense (Straubinger)

Salmos 91

1Salmo. Cántico. Para el día del sábado. 2Bueno es alabar a Yahvé, y cantar a tu Nombre, oh Altísimo; 3anunciar al alba tu misericordia y por las noches tu fidelidad; 4con el salterio de diez cuerdas y el laúd, cantando al son de la cítara; 5porque Tú, Yahvé, me deleitas con tus hechos, y me gozo en las obras de tus manos. 6¡Cuan magníficas son tus obras, Yahvé! ¡Cuán profundos tus pensamientos! 7El hombre insensato no lo reconoce, y el necio no entiende esto. 8Aunque broten impíos como hierba, y florezcan todos los artesanos del crimen, destinados están al exterminio para siempre; 9mientras que Tú, Yahvé, eres eternamente el Altísimo. 10Porque he aquí que tus enemigos, oh Yahvé, los enemigos tuyos perecerán, y todos los malhechores quedarán desbaratados. 11Tú exaltaste mi fuerza como la de un bisonte, me has ungido con aceite nuevo. 12Mis ojos se alegran al mirar a mis enemigos, y mis oídos oyen regocijados a los perversos que se levantan contra mí. 13El justo florecerá como la palma y crecerá como el cedro del Líbano, 14los cuales plantados en la casa de Yahvé florecerán en los atrios de nuestro Dios. 15Aun en la vejez fructificarán todavía, llenos de savia y vigor, 16para proclamar que Yahvé es recto, — ¡Roca mía!— y que no cabe iniquidad en Él.

Cargando mapa…