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Biblia Platense (Straubinger)

Salmos 105

1Hallelú Yah. Celebrad a Yahvé porque es bueno, porque su misericordia es para siempre. 2¿Quién dirá las hazañas de Yahvé? ¿Pregonará todas sus alabanzas? 3Bienaventurados los que conservan sus estatutos y practican la justicia en todo tiempo. 4Señor, acuérdate de mí cuando muestres tu bondad para con tu pueblo; visítame cuando operes la salvación 5para que yo vea la felicidad de tus escogidos, me goce del gozo de tu pueblo y me gloríe con tu herencia. 6Hemos pecado lo mismo que nuestros padres; obramos el mal, fuimos impíos. 7Nuestros padres en Egipto no tuvieron en cuenta tus prodigios; no se acordaron de la multitud de tus favores, sino que se rebelaron contra el Altísimo junto al Mar Rojo. 8Pero Él los salvó a causa de su Nombre, para dar a conocer su poderío. 9Increpó al Mar Rojo y lo secó, y los condujo por entre las aguas como por un llano. 10Los sacó de las manos de sus aborrecedores, y los rescató del poder del enemigo. 11Las aguas cubrieron a sus adversarios, no quedó ni uno de ellos. 12Entonces creyeron a Sus palabras y cantaron Sus alabanzas. 13Pronto olvidaron las obras de Él, no aguardaron sus designios, 14sino que en el desierto se entregaron a su propia concupiscencia y en la soledad provocaron a Dios. 15Él les concedió lo que pedían, pero les envió la consunción. 16Luego envidiaron a Moisés en el campamento, y a Aarón, el santo de Yahvé. 17Y la tierra se abrió, y se tragó a Datan, y cubrió a la facción de Abirón. 18Y se encendió contra su banda un fuego; la llama devoró a los inicuos. 19Hicieron un becerro en Horeb, y adoraron una estatua de fundición; 20trocando su Gloria por la figura del buey harto de heno, 21olvidaron a Dios, que los había salvado y que había hecho portentos en Egipto, 22cosas maravillosas en la tierra de Cam, cosas estupendas junto al Mar Rojo. 23Los habría deshecho, si Moisés, escogido por Él, no se hubiese puesto en la brecha frente a Él, para apartar su furor a fin de que no los exterminase. 24Y despreciaron la tierra codiciable, no dando crédito a su palabra; 25y murmuraron en sus tiendas, no escucharon la voz de Yahvé. 26Mas Él con mano alzada les juró que los haría caer en el desierto; 27que haría caer a su descendencia entre los gentiles y los dispersaría por las tierras. 28Y se consagraron a Baalfegor, y comieron de las víctimas inmoladas a dioses muertos. 29Con tales delitos le provocaron a ira, y una plaga cayó sobre ellos. 30Pero se irguió Fineés, y ejerció la venganza, y la plaga cesó. 31Y esto le fue imputado a justicia por todas sus generaciones para siempre jamás. 32Y lo irritaron juntó a las aguas de Meribá; y a Moisés le fue mal por culpa de ellos; 33porque ellos exacerbaron su espíritu, y él dejó que sus labios hablaran inconsideradamente. 34No destruyeron los pueblos que Dios les había señalado; 35sino que se mezclaron con los gentiles, y aprendieron sus obras, 36y adoraron sus ídolos, que fueron para ellos un lazo; 37e inmolaron sus hijos y sus hijas a los demonios, 38derramando sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán; y la tierra quedó profanada por la sangre. 39Se contaminaron por sus actos y fornicaron con sus propias obras. 40Se encendió entonces la ira de Yahvé contra su pueblo, y abominó de su herencia; 41los entregó en manos de los gentiles, y fueron dominados por quienes los odiaban. 42Oprimidos por sus enemigos, tuvieron que doblegarse ante ellos. 43Muchas veces Él los salvó, mas ellos lo exasperaron por sus empeños, y se hundieron más en su iniquidad. 44Con todo, al percibir sus lamentos, fijaba Él los ojos en sus tribulaciones; 45en favor de ellos se acordaba de su alianza, y se arrepentía según la grandeza de su misericordia. 46Y los hacía objeto de la compasión de aquellos que los tenían en cautiverio. 47Sálvanos, Yahvé, Dios nuestro, y congréganos de en medio de las naciones, para que celebremos tu santo Nombre y nos gloriemos en tu alabanza. 48Bendito sea Yahvé, Dios de Israel, de siglo en siglo. Y todo el pueblo diga: Amén. ¡Hallelú Yah!

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