Biblia Platense (Straubinger)
Salmos 32
1Cantad, oh justos, a Yahvé, la alabanza es propia de los rectos. 2Celebrad al Señor con la cítara; con el arpa de diez cuerdas cantadle himnos. 3Entonadle un cántico nuevo; tañed bien sonoramente. 4Porque la Palabra de Yahvé es recta, y toda su conducta es fiel. 5Él ama la misericordia y la justicia, la tierra está llena de la bondad de Yahvé. 6Por la Palabra de Yahvé fueron hechos los cielos, y todo su ornato por el soplo de su boca. 7Él junta como en un odre las aguas del mar, encierra en depósitos los abismos. 8Tema a Yahvé toda la tierra; reveréncienle todos los pobladores del orbe. 9Porque Él habló y quedaron hechos; mandó, y tuvieron ser. 10Yahvé desbarata los planes de las naciones, deshace los designios de los pueblos. 11Mas los planes del Señor permanecen eternamente; los designios de su corazón, de generación en generación. 12¡Dichoso el pueblo que tiene por Dios a Yahvé, dichoso el pueblo que Él escogió para herencia suya! 13Yahvé mira desde lo alto de los cielos, ve a todos los hijos de los hombres. 14Desde el lugar de su morada fija sus ojos, sobre todos los que habitan la tierra. 15Él, que formó el corazón de cada uno, presta atención a todas sus acciones. 16No vence el rey por un gran ejército; el guerrero no se salva por su mucha fuerza. 17Engañoso es el caballo para la victoria, todo su vigor no salvará al jinete. 18Mas los ojos de Yahvé velan por los que le temen, por los que esperan de su misericordia, 19que ha de librar sus almas de la muerte, y alimentarlos en el tiempo de hambre. 20Nuestra alma cuenta con Yahvé; Él es nuestra ayuda y nuestro escudo. 21En Él se regocija nuestro corazón, y en su santo Nombre confiamos. 22Sea, Yahvé, sobre nosotros tu misericordia, según lo esperamos de Ti.