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Biblia Platense (Straubinger)

Eclesiástico 26

1Dichoso el marido de una mujer virtuosa, porque será doblado el número de sus años. 2La mujer fuerte es el consuelo de su marido, y le hace vivir en paz los años de su vida. 3Es una suerte dichosa la mujer buena; suerte que tocará al que teme a Dios, y le será dada al hombre por sus buenas obras. 4Ora sea rico, ora pobre, tendrá contento el corazón, y alegre en todo tiempo su semblante. 5De tres cosas tiene temor mi alma; y por la cuarta tiene espanto mi rostro: 6de la delación de una ciudad, del motín de un pueblo, 7y de la mentirosa calumnia; cosas todas más dolorosas que la muerte. 8La mujer celosa es dolor y llanto del corazón; 9su lengua es un azote que alcanza a todos. 10Como el yugo de bueyes que está flojo, así es la mujer mala. Quien la toma, cuente que toma un escorpión. 11La mujer que se embriaga es una plaga grande; y su ignominia y torpeza no podrán encubrirse. 12La deshonestidad de la mujer se conoce en la altivez de sus ojos y en sus párpados. 13Vela atentamente sobre la hija que no refrena sus ojos; no sea que hallando oportunidad, desfogue sus pasiones. 14Séate sospechosa toda inmodestia de sus ojos, y no te maravilles si no hace caso de ti. 15Como un caminante sediento, aplicará la boca a la fuente, beberá de toda agua cercana, se sentará junto a cualquier estaca (de tienda) y abrirá la aljaba a cualquiera saeta hasta que más no pueda. 16La gracia de la mujer hacendosa alegra al marido, y le llena de jugo los huesos. 17La buena crianza de ella es un don de Dios. 18Es cosa que no tiene precio: una mujer discreta y amante del silencio, y con el ánimo morigerado. 19Gracia es sobre gracia la mujer santa y vergonzosa. 20No hay cosa de tanto valor que pueda equivaler a un alma casta. 21Lo que es para el mundo el sol al nacer en las altísimas moradas de Dios, eso es la gentileza de la mujer virtuosa para el adorno de una casa. 22Antorcha que resplandece sobre el candelabro sagrado, es la hermosura del rostro en una edad robusta. 23Columnas de oro sobre basas de plata son los pies que descansan sobre las plantas de una mujer fuerte. 24Cimientos eternos, sobre piedra sólida son los mandamientos de Dios en el corazón de la mujer santa. 25Dos cosas contristan mi corazón, y la tercera me provoca a cólera: 26un varón aguerrido que desfallece de hambre; el varón sabio de quien no se hace caso; 27y el hombre que de la justicia se vuelve al pecado, al cual destina Dios a la perdición. 28Dos profesiones me han parecido difíciles y peligrosas: el negociante con dificultad se librará de culpa, y el tabernero no estará exento de los pecados de la lengua.

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