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Biblia Platense (Straubinger)

Salmos 76

1Al maestro de coro. A Iditún. Salmo de Asaf. 2Mi voz sube hacia Dios y clama; mi voz va hasta Dios para que me oiga. 3En el día de mi angustia busco al Señor; de noche, mis manos se extienden sin descanso, y mi alma rehúsa el consuelo. 4Si pienso en Dios tengo que gemir; si cavilo, mi espíritu desfallece. 5Tú mantienes insomnes mis ojos; estoy perturbado, incapaz de hablar. 6Pienso en los días antiguos y considero los años eternos. 7Por la noche medito en mi corazón, reflexiono y mi espíritu inquiere: 8¿Es que nos desechará el Señor por todos los siglos? ¿No volverá a sernos favorable? 9¿Se habrá agotado para siempre su bondad? ¿Será vana su promesa hecha para todas las generaciones? 10¿Se habrá olvidado Dios de su clemencia? o ¿en su ira habrá contenido su misericordia? 11Y dije: “Este es mi dolor: que la diestra del Altísimo haya cambiado.” 12Recordaré los hechos de Yahvé; sí, me acuerdo de tus antiguas maravillas; 13medito todas tus obras y peso tus hazañas. 14Santo es tu camino, oh Dios, ¿Qué Dios hay tan grande como el Dios nuestro? 15Tú eres el Dios que obra prodigios, y has dado a conocer a los pueblos tu poder. 16Redimiste con tu brazo a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. 17Las aguas te vieron, oh Dios, te vieron las aguas, y temblaron; hasta los abismos se estremecieron. 18Aguas derramaron las nubes, los cielos hicieron oír su voz, y volaron tus dardos. 19Tu trueno sonó en el torbellino, los relámpagos iluminaron el mundo; se conmovió y tembló la tierra. 20Tu camino se abrió a través del mar, y tus sendas sobre inmensas aguas, sin que aparecieran las huellas de tus pisadas. 21Y Tú mismo guiaste a tu pueblo como un rebaño, por mano de Moisés y de Aarón.

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